Adaptación
de “la piel de oso”.
Erase una vez, en un país muy muy lejano. En una ciudad
aún más lejana, cuyo nombre es imposible de pronunciar. Volvía un
hombre joven. Ese hombre era médico sin fronteras y se había ido
durante años a ejercer su profesión en países donde había
guerras. Volvía a su ciudad después de años habiendo estado fuera.
Las cosas en su país no habían cambiado mucho, y su casa tampoco.
Después de un largo viaje de regreso por fin llegó. Estaba ansioso
de ver a sus padres. Llamó a la puerta y le abrió uno de sus
hermanos mayores. Este último no parecía muy algre en volver a
verle. Le dijo que sus padres habían muerto durante su ausencia y
que no habían podido decírselo por la lejanía y allí, donde
estuvo, las cartas no llegaban. Su hermano además, le dijo que no
podía quedarse en casa, porque allí vivían su familia y la familia
del otro hermano y él no cabía. Así que sin más palabras, el
hermano le cerró la puerta. El joven médico estuvo obligado a ir
primero, a un albergue con lo poco que había podido ahorrar durante
esos años. Después, estuvo obligado a deambular por la ciudad,
visto que ya no le quedaba nada de dinero y ninguno de sus hermanos
mayores le quería en casa. Mientras deambulaba e intentaba
sobrevivir como podía por la ciudad, aprovechó para buscar trabajo.
Pero no hubo suerte. No encontró trabajo. Todos le decían lo mismo,
que en la ciudad había demasiados médicos. Así que decidió
encontrar suerte en otra ciudad. Andó por el desierto para llegar a
la siguiente ciudad y mientras andaba, vio a lo lejos palmeras. Pensó
que era una ilusión, pero para estar seguro decidió andar hasta
allí, y encontró un oasis. Decidió sentarse a descansar y a
pensar. Mientras pensaba, vio a lo lejos arena levantándose del
suelo. Alguien estaba acercándose bastante rápido. En medio del
oasis, se paró un lujoso cuatro por cuatro de color de la arena. De
él bajó un joven muy apuesto, vestido con un traje negro y gafas de
sol del mismo color. Y le empezó a hablar.
-” Te puedo hacer el hombre más rico del mundo, pero
quiero saber si eres un cobarde.”
De repente, un gran oso apareció detrás del joven.
Este se dio la vuelta y, sin miedo, como le habían enseñado tantas
veces en el campamento, sacó una cuerda de su bolsillo y mató al
oso.
- “ Soy un mago” dijo el joven del cuatro por cuatro. “ Voy a hacer un trato contigo”, prosiguió sonriendo al joven benévolo. “Te voy a dar mi ropa, en la cual en uno de los bolsillos hay una tarjeta, con esa tarjeta tienes todo el oro del mundo. Pero para llevarla tienes que aceptar unas condiciones”, comentó. “ Tienes que llevar durante siete anos mi traje, y te tienes que arropar con una capa. Esa capa, sera la piel del oso que acabas de matar. Además de llevar la capa y el traje, no podrás lavarte, ni cortarte la uñas y aun menos rezar durante siete años. ¿ Aceptas el trato ?” preguntó el mago. “ Pero no olvides que si rompes una de estas condiciones durante el pacto tu alma sera mía”.
- “ Acepto todas as condiciones” le contestó el joven.
Entonces el mago le dio su traje negro y su corbata
negra así como la piel de oso, con la cual se arropó el médico.
Pero antes de que se fuese el mago este último comprobó que
estuviese la tarjeta en uno de los bolsillos.
Los días pasaban y el joven, ahora, buenafortunado,
disfrutaba de la vida. Empezó comprándose una casa y un coche y
después, amontonaba lingotes de oro recién comprados en cofres que
había especialmente comprado para ello. Y él seguía disfrutando de
su vida. Yendo a casinos y a los mejores restaurantes de su ciudad.
Pasaban las semanas, los meses y el pelo le crecía cada día un poco
más, así como las uñas y la barba. De no poderse duchar ni cambiar
de ropa el buenafortunado empezó a oler mal. Poco a poco, la gente
se iba apartando de él. Ya no podía ir a jugar al casino ni a comer
a grandes restaurantes de lo mal que olía. La muchedumbre se
apartaba de él. Así que un día, decidió ayudar a la gente, como
había hecho antes cuando era médico sin fronteras.
Después de cinco años cumpliendo el pacto, el hombre
estaba repugnante. No le querían ni en su propia casa. No le quedó
más remedio que de dormir en la calle. Un día, mientras se disponía
a dormir en la calle oyó un sollozo. Siguió el ruido hasta que
encontró un hombre mayor llorando. Le preguntó lo que le pasaba y
el anciano le contó que había perdido su casa jugando en el casino
y que se la iban a quitar. El hombre mayor multiplicó su llanto, al
decirle que además tenía tres hijas en edad de casarse y que no se
podía quedar sin casa y sin dinero. El joven, apiadado le ofreció
su dinero. Este último lo aceptó de inmediato con una gran sonrisa
ofreciéndole una de sus hijas en matrimonio. El benefactor rechazó
la propuesta pero le pidió al anciano poder ir a su casa, y así lo
hicieron. Una vez allí, le presentaron a las dos hermanas mayores.
Las dos mayores eran mujeres muy guapas pero también muy tontas y al
joven no le gustó ninguna de las dos. Además, entre ellas siempre
se reían de las pintas del joven. Después le presentaron a la más
joven, y era, según él, aún más guapa que sus hermanas. Era la
más guapa de las tres. El joven médico estaba por pedirle
matrimonio pero antes la quería conocer. Y así hablaron y hablaron
durante horas, y al joven, además de guapa, le parecía muy
inteligente. La joven chica pensaba que, detrás de tanta repugnancia
se escondía un chico guapo y listo, y cada día le gustaba más. Un
día, el joven le dijo a la chica :
-” Espérame durante dos años más y nos casaremos,
como prueba de mi amor te doy este anillo, quédatelo y no me
olvides”. Su enamorada lo aceptó.
Después de dos años y con unas pintas horribles el
joven por fin volvió al oasis del desierto. Esperó un rato y
apareció el mismo cuatro por cuatro de color arena. De él, bajó el
mago un poco enfadado. Después de unas rápidas palabras el mago le
dijo que había cumplido con el pacto y le devolvió un aspecto
alineado al hombre. Le quitó el traje, la capa y le cortó el pelo,
las uñas y lo lavó. El hombre, una vez que recuperó su aspecto
volvió a su hogar. Allí compró un coche de lujo y se dirigió a la
casa de su amada. Cenaron y mientras cenaban el chico se dio cuenta
de que su amada no le había reconocido y que estaba muy triste.
Después de la cena decidió que era el momento oportuno para darle
el otro anillo que él tenia. Al ver el anillo, ella lo comprendió
todo de golpe y los dos se abrazaron.
Al final, celebraron su enlace y las dos hermanas
mayores, celosas decidieron irse de la ciudad y murieron extenuadas
por el desierto.
En conclusión, este texto folclórico se ha adaptado
para alumnos de sexto de primaria. En la adptación de “la piel de
oso” no se han cambiado los motivos principales que son primero, el
tesoro oculto, los siete años de esclavitud, segundo el viaje,
cuando encuentra al mago y finalmente, el amor, cuando el
protagonista se enamora. Tampoco se ha cambiado la muerte de las
hermanas mayores porque los niños son conscientes de su propia
mortalidad*, esto quiere decir que aceptan la muerte. Además, los
niños entienden el amor.
Pero si se han podido cambiar el diablo por un mago, el
dinero que sale de los bolsillos por una tarjeta y el hombre que es
originalmente un soldado por un médico sin fronteras, para
adaptarlos a almunos de once-doce anos. En definitiva, se puede decir
que el texto se ha modernizado porque los chicos ya son capaces de
hacer la separación del mundo interior- exterior o imaginario-no
imaginario*. Los alumnos saben que el cuento es ficticio. Puede que
los alumnos quieran ser como el médico sin fronteras de mayores pero
no se identifican con él. También, en el cuento se han hecho
descripciones ( sobre todo del mago) ya que se fijan en las
características de los personajes, como la vestimenta.
Bibliografía
1* : http://laprimariaonline.com.ar



